Tiempo y kilómetros

Si febrero abrió las venas al pueblo, marzo les escupió en la cara. 

La ciudad anestesiada quedaba ausente entre las sirenas de alarma.  En los edificios humeantes permanecían las almas varadas junto a los cascotes y las manchas de las paredes. Aún pasaron dos amortajados minutos, hasta que el último de los ecos anunciara que podían salir.

—Pasó el peligro—había dicho el viejo que miraba hacia la salida del túnel. 

Atrás, una veintena medrosa buscaba confirmación a las palabras del abuelo, rebotando las miradas  en las órbitas de quienes tenían a su lado. No se oía nada.  Las sucias escaleras salían proyectadas de la negrura al cielo. Pero allá fuera, sólo existía la antesala de un infierno rebozado en caos. 

Era entonces, en aquellos momentos de rabia e incertidumbre, cuando el asfalto paría en la superficie un mundo borroso de sombras. Y lo paría como  se traen las vidas al planeta: entre gritos y dolor. Mucho dolor. 

Caía el crepúsculo y de entre las pocas gentes que se atrevían a albirar un ingrato futuro, destacaba la chica de ojos negros: Olha. 

Olha, la muchacha sagrada de tez blanca, no se amilanaba nunca en salir la primera del refugio. Y no era para menos, pues su mayor posesión siempre se quedaba afuera. Era una  maleta trolley que le prohibían entrar al refugio por el espacio que ocupaba. “Donde coge una maleta, coge una persona, así que…” Así que, cuando sonaban las sirenas de alerta, ella siempre se disponía a entrar la última, para luego ser la primera en salir.

Allí la conocían  como “la chica rara de la maleta”. No hablaba. Solo asentía con una sonrisa para dar las gracias, o bien agitaba la cabeza, de derecha a izquierda, para expresar disconformidad o negación. Cuando la cosían a preguntas, solía quedarse inmóvil con la vista cavando el suelo.Aún así se hacía entender y de momento sobrevivía, que no era poco en aquellos días.

Olha era guapaguapísima. Cada mañana el destino caprichoso tejía un tapiz con su futuro y mientras lo hacía éste pensaba en si valdría la pena, con un  poco más de tiempo, hacerla más guapa aún de lo que era. Total con aquel autismo hermético con el que había sido agraciada, para qué esperar a…

La chica salió corriendo como alma que llevara el diablo  y al alcanzar la lóbrega calle casi le da un pasmo. No estaba donde la dejó. Por unos momentos buscó en vano en los alrededores y cuando lanzó el alarido sostenido todas las cabezas se giraron hacia donde estaba ella. A continuación bulló una sopa de mocos y lamentos. Las cabezas volvieron a  sus quehaceres y sólo una, muy canosa, no le quitó la vista de encima.

Olha no paró, hasta que el viejo le sujetó la cabeza en dirección a un punto rojo que emergía de entre  un montón de escombros. La última onda expansiva hizo volar la maleta unos cientos de metros. Apretaron a correr. Ahora el anciano le sostenía la mano y Olha tiraba de él como si de una locomotora se tratara. “Despacio, por favor, despacio, vas a hacer que nos matemos…” Cuando alcanzaron la cumbre, ella soltó su mano, abrazó al destartalado bulto corinto y rompió a llorar. Él también se arrodilló. En el asa de la  trolley una etiqueta identificativa anunciaba el nombre de su dueña: <<Olha>>

—Así que te llamas Olha, ¿verdad?

La chica levantó la vista preñada de vida y se quedó mirando al anciano.

—Yo, Demyan —acertó a decir el hombre. Ella le sonrió. 


El destino volvió a dar  otra puntada al tapiz. Quedaba mucho por hacer aún. La guapaguapísima debería llegar a requeteguapaguapísima y para ello necesitaría bastante más tiempo y unos miles de kilómetros.

Publicado por Georges Rurba

Me gusta juntar letras que sacudan. En la senda de aprender el difícil arte de vivir.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: